Ruta por la Roma Imperial

Ruta por la Roma Imperial

Nuestro primer día completo del viaje íbamos a dedicarlo a visitar los principales monumentos de la ciudad que le dan el calificativo de la “Ciudad Eterna”, recuerdos del esplendor que un día llegó a tener la capital del Imperio Romano.

Nosotros decidimos desayunar bien temprano para empezar por la visita al Coliseo, el Foro y el Palatino. Aunque es posible llegar en metro (estación Colosseo, linea B) y lo teníamos incluido en la Roma Pass preferimos ir caminando desde nuestro hotel ya que sólo estábamos a 15 minutos del Coliseo.

Al poco de bajar la calle Via Nazionale nos encontraremos frente a la Columna de Trajano, con el imponente Monumento a Victor Manuel II a sus espaldas.

La Columna de Trajano es un monumento erigido en el año 114 d.C por orden del Emperador Trajano para conmemorar sus victoria sobre los dacios, que habitaban el territorio que ahora ocupa Rumanía.

Aunque al principio estaba coronada por una estatua del emperador, en el siglo XVI el Papa Sixto V la sustituyó por la actual, una de San Pedro.

Columna de Trajano

Junto a ella, a la izquierda de la Vía del Foro Imperial, encontramos el Foro de Trajano y su famoso Mercado, ocupando el lugar donde antes se encontraba el Monte Quirinal, cuya altura coincidía con la de la Columna Trajana según la inscripción que se conserva en su base.

El Mercado de Trajano fue construido entre el año 100 y 110 d.C y está considerado como el primer centro comercial cubierto de la historia.

Con forma semicircular, tenía seis plantas y albergaba un total de 150 tiendas situadas en los tres niveles inferiores, mientras que en los niveles superiores había oficinas y una biblioteca.

Tras el Mercado de Trajano sobresale la Torre de la Milicia, construida en el año 1200 como parte de de un conjunto de construcciones defensivas. En 1348, un terremoto derrumbó su piso superior y desde entonces la torre se encuentra levemente inclinada.

Mercado de Trajano y Torre de la Milicia

Delante del Mercado y de la Vía del Foro Imperial encontramos las ruinas del Foro de Trajano y, a continuación, las del Foro de Augusto.

Foro Trajano

Seguimos avanzando por la Vía del Foro Imperial y frente a nosotros vemos como se alza el magnífico Coliseo, símbolo de la ciudad y su principal atractivo turístico.

Coliseo desde Via del Foro Imperial

La entrada al Coliseo, los Foros y el Palatino es conjunta, pudiéndola en cualquiera de ellos. El precio para adultos es de 12€ (7,50€ para ciudadanos de la Unión Europea de 17 a 24 años, y gratuita para menores de 17 años y mayores de 65 años). Si disponéis de poco tiempo para ver la ciudad, es mejor comprarlas en el Palatino, que suele haber menos gente.

Además, si hace un día caluroso es mejor empezar la visita por el Palatino y el Foro a primera hora puesto que estaremos todo el tiempo a cielo descubierto, dejando el Coliseo para el último ya que en las horas de mayor calor al menos pasaremos gran parte del tiempo a la sombra mientras visitemos su museo.

Mayte en Coliseo

Nosotros, al comprar previamente la Roma Pass y con ello evitarnos el hacer cola, decidimos empezar por el Coliseo puesto que fue el primero de los tres conjuntos que nos encontramos y el que más ganas teníamos de visitar. ¡Las ansias nos pueden!

Resulta increíble estar delante de esta gran construcción de más de 2.000 años de antigüedad que, a pesar de haber sufrido incendios, terremotos y saqueos, ha llegado en tan buen estado hasta nuestros días.

Unete al Viaje Coliseo

Originalmente llamado Anfiteatro Flavio, adoptó su nombre actual siglos más tarde por una enorme estatua que había próxima, el Coloso de Nerón.

Las obras de construcción empezaron en el año 70 d.C. bajo el mandato del emperador Vespasiano, acabándose en el año 80 por su hijo Tito y modificado más tarde por el emperador Domiciano (hijo menor de Vespasiano), quien aumentó el aforo y construyó el hipogeo para albergar animales salvajes y gladiadores bajo la arena.

Arena Coliseo

El lugar de emplazamiento elegido fue un lago artificial rodeado de jardines que formaba parte de la Domus Aurea, la residencia del emperador Nerón, recordado como el “emperador loco” y a quien se acusa de estar detrás del terrible incendio que en el año 64 d.C arrasó la ciudad.

Para borrar la huella de Nerón y devolver al pueblo los terrenos de la ciudad de los que Nerón se apropió para uso propio, el lago artificial se rellenó y en su lugar se construyó el Coliseo.

Arena Coliseo 2

Cuando acabó su construcción, el emperador Tito lo inauguró con 100 días de juegos en los que se celebraron espectáculos como peleas de animales, ejecuciones de prisioneros, reconstrucciones de batallas, o peleas de gladiadores.

Antiguamente tenía un aforo para más de 50.000 personas en cuyas gradas se dividían por clases sociales, quedando las gradas más cercanas a la arena para el emperador y la alta clase (senadores, magistrados y sacerdotes), y las superiores para los ciudadanos más pobres.

Hipogeo

El terreno donde ocurrían los espectáculos era en realidad una plataforma de madera cubierta de arena bajo la cual había un complejo sistema de túneles y mazmorras (hipogeo) en las que aguardaban los animales y gladiadores, comunicados ambos niveles por medio de trampillas y montacargas. También se asegura que gracias a un ingenioso sistema de drenaje conectado a grandes cloacas se podía inundar de manera intencionada el Coliseo para recrear batallas navales, aunque esto último no se ha podido demostrar a ciencia cierta.

También contaba con una cubierta de tela desplegable mediante poleas para resguardar al público del sol.

Ilustración Coliseo

Durante 500 años se estuvieron celebrando espectáculos, ya que a pesar de que la última pelea de gladiadores registrada fue en el año 435, se siguió usando hasta el siglo VI para otro tipo de juegos.

A partir de la Edad Media fue usado con otros propósitos, pasando a ser utilizado como refugio, iglesia cristiana y cementerio, fortaleza, y cantera. Esto, unido a los graves y numerosos terremotos sufridos e incluso bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, explican y alaban el magnífico estado de conservación en el que ha llegado hasta nuestros días.

Mayte Coliseo

Además de ser declarado Patrimonio de la Humanidad en 1980 por la Unesco, en el año 2007 fue elegida como una de Las Nuevas 7 Maravillas del Mundo Moderno.

Mayte Museo Coliseo

En los pasillos interiores de las gradas hay un museo que a nosotros nos sorprendió gratamente por lo interesante que es su colección, al haber piezas muy diversas relacionadas con la historia del Coliseo como esculturas, fragmentos de las gradas con dibujos grabados, bisutería, armas y armaduras de gladiadores, esqueletos de animales, etcétera, lo cual complementan a la perfección una visita imprescindible.

Craneos animales y dados

Gladiadores

Al acabar la visita, nos acercamos a ver el Arco de Constantino, que está a sólo unos metros del Coliseo.

Réplica a escala de Arco de Constantino

Fue erigido en el año 315 en conmemoración de la victoria de Constantino I el Grande en la batalla del Puente Milvio, y en su construcción se usaron materiales de otros edificios cercanos, como esculturas del Foro de Trajano.

Por desgracia, en ese momento estaba parcialmente cubierto por andamios ya que lo estaban reformando, aunque eso no evitó que lo pudiéramos apreciar a pesar de que las fotos no quedaran muy bonitas.

Arco de Constantino

Avanzamos unos metros más para visitar a continuación el Palatino, una de las zonas más antiguas de la ciudad que estuvo habitada desde el año 1.000 a.C.

Según la leyenda, fue aquí donde se encontraba la cueva de la loba Luperca que amamantó a Rómulo y Remo, los hermanos que decidieron fundar una ciudad pero, al no ponerse de acuerdo en cuanto al nombre y localización de la misma, acabó con la muerte de Remo a manos de su hermano. Tras ello, Rómulo fundó la ciudad con el nombre de Roma en el monte Palatino, proclamándose rey.

Durante la época de la República, la alta sociedad romana construyó en esta zona sus residencias y palacios, de los que actualmente se conservan diferentes edificaciones y ruinas.

En Roma es raro no encontrarte con que están restaurando algún monumento (normal, con el gran patrimonio monumental que tiene), lo que puede suponer una desagradable sorpresa. Nosotros tuvimos más o menos suerte y prácticamente sólo nos afectó en nuestra visita al Palatino, ya que tanto la casa de Augusto, el que fuera emperador, como la de Livia, su tercera esposa, estaban cerradas al público por trabajos de restauración, siendo dos de los atractivos principales del Palatino, por lo que dedicamos menos tiempo a visitarlo y nos dio una excusa perfecta para volver a Roma en otra ocasión.

Lo que sí pudimos ver fue el Hipódromo de Domiciano, que aunque en ocasiones se usó para realizar carreras a pie, se cree que realmente se construyó como jardín privado con forma de circo romano.

Hipódromo de Domiciano

Antes de marcharnos del monte Palatino conviene apreciar bien las magníficas vistas que tenemos por un lado del Coliseo, y por otro de la basílica de San Pedro.

Vista Coliseo desde Palatino

Bajamos hasta el Foro, para visitar la tercera y última atracción incluida en la entrada junto al Coliseo y Palatino.

Esta zona venía a ser como el centro de cualquier gran ciudad actual. Aquí, se encontraban los principales edificios públicos y religiosos de la Antigua Roma, y hoy en día podemos ver las ruinas de numerosos templos religiosos y edificios de gobierno y administración pública, todo ello junto a arcos y columnas que rememoraban los éxitos conseguidos por emperadores en diferentes campañas militares.

Unete al Foro

Seguramente ya sea el momento de almorzar algo y tomar un descanso antes de proseguir el camino. Nosotros, preferimos a mediodía  algo ligero para llevar como porciones de pizzas, paninis o ensaladas y comer tranquilos sentados en alguna plaza, dejando las opciones de restaurantes para las noches donde tomárnoslo con más calma.

Foro de Roma 2

Una vez repuesto energía y descansado, nos desplazamos caminando hasta la iglesia de Santa María in Cosmedín, situada a orillas del río Tíber, donde encontraremos una larga fila de personas a la entrada de la misma.

La razón de dicha cola es que, en la fachada exterior de la iglesia se encuentra la Boca de la Verdad, una gran máscara de mármol de 1,75 metros de diámetro con el relieve de un rostro masculino con barba y pelo largo, cuyos ojos, nariz y boca están perforados.

Aunque la Boca de la Verdad ha permanecido desde el año 1632 en su lugar actual, está datada en el año I d.C, y a día de hoy no se sabe a ciencia cierta cual fue su utilidad, siendo las teorías más extendidas que pudo ser una gran alcantarilla de la Cloaca Máxima dada su cercanía a ella, o bien una fuente de la que emanaba agua por sus orificios.

Boca de la Verdad

Según cuenta la leyenda, la Boca de la Verdad funcionaba como un detector de mentiras y todo aquel que ponía su mano en la boca de la misma y mentía, la perdía de inmediato. Así, hace muchos años un hombre que sospechaba que su mujer le era infiel, quiso ponerla a prueba llevándola a la Boca de la Verdad. La mujer fingió desmayarse y su amante, haciéndose pasar por un desconocido, la sujetó. Acto seguido tras recuperarse, la mujer puso la mano en la Boca de la Verdad y juró que nunca había estado en brazos de otro hombre que no fuera su marido y del hombre que acababa de sujetarla, por lo que consiguió salvarse de perder la mano y cuentan que desde entonces la máscara ya no funciona como detector de mentiras.

La iglesia en sí nosotros la visitamos brevemente, pero en su interior podréis encontrar en el altar una urna de cristal con las supuestas reliquias de San Valentín. Realmente no se sabe con seguridad si pertenecen al patrón de los enamorados o se trata de otro mártir con el mismo nombre, puesto que hay al menos diez lugares en distintos países que reclaman poseer las reliquias de este santo, compuestas por el cráneo, un fémur y las caderas.

Al salir nos encaminamos hasta la Plaza de la Rotonda donde se encuentra el Panteón de Agripa, el edificio mejor conservado de la Antigua Roma.

Exterior Panteón de Agripa

Agripa construyó el Panteón en el año 26 d.C, pero en el año 80 un incendio lo dejó prácticamente en ruinas. Sobre él, el emperador Adriano ordenó construir en el año 126 d.C el templo con planta circular tal y como lo conocemos hoy.

Desde el año 608 funciona como iglesia cristiana gracias a que el emperador bizantino Focas lo donó al Papa Bonifacio IV, y gracias a ello y a su uso constante se ha mantenido en este excelente estado de conservación. Por ello, no es raro ver oficiar misas en su interior o celebrar alguna boda.

Interior Panteón de Agripa

El cuidado por las simetrías y el perfeccionismo de su arquitectura ha sido de gran influencia en las posteriores construcciones occidentales. El edificio circular mide exactamente lo mismo de diámetro que de altura.

En el centro de su bóveda se abre un óculo de 8,40 metros que a según qué horas del día, deja entrar un haz de luz que ilumina todo el templo, creando un espectáculo visual.

Cúpula Panteón de Agripa

En su interior se encuentran numerosas obras de arte y tumbas de artistas y reyes, siendo las más importantes la del pintor renacentista Rafael, y la del rey Victor Manuel II y su familia, que curiosamente fue excomulgado por la Iglesia Católica Romana tras atacar el ejército italiano a Roma en 1870, teniendo que huir el papa Pío IX al Vaticano.

Para finalizar la ruta, a apenas 350 metros del Panteón de Agripa encontramos el Área Sacra, situado en Largo di Torre Argentina. En esta zona se encuentran las ruinas de los templos más antiguos que se conservan, compuestos por cuatro templos romanos republicanos construidos entre el siglo I y el siglo IV a.C, y por el Teatro y la Curia de Pompeyo, lugar este último donde Julio César fue asesinado en el año 44 a.C.

Área Sacra

Aunque raras veces están abiertas al público, al estar a un nivel inferior de la calle pueden apreciarse bastante bien. Hoy en día sirve de refugio a multitud de gatos callejeros, y diversos carteles en la zona advierten de que son bienvenidos y no se les debe molestar.

El Área Sacra luce especialmente bonita de noche, con las ruinas iluminadas mientras los gatos se mueven entre las sombras.

Área Sacra 2

Nuestra ruta acaba aquí, habiendo visitado los monumentos más importantes que se conservan de la Roma Imperial, y aunque nosotros acabamos cansados, fue un día muy productivo y lo disfrutamos muchísimo.

¡Pero por supuesto esto no es todo lo que Roma puede ofrecernos!

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